
Lo que más me impresionó fue que no se puede fumar en ningún sitio. Bien, te tienes que salir a la calle, o bien, algunos pubs (casi todos) tienen un zona habilitada para poder fumar que está al aire libre. No sé, me sorprendió. A lo mejor es lo normal en el resto de Europa. No sé, tendré que viajar más.
La ciudad es preciosa, tiene un río que la cruza, carreteras con adoquines, edificios grisáceos y mucha, mucha cerveza.
La más popular es la Guinness, cerveza negra que hacen allí mismo. A mi personalmente me gusta más la tostada. La cerveza tostada, no la tostada con tomate. Concretamente la cerveza Smithwicks está buenísima.
No sé exactamente los litros que me pude beber, pero los 5 litros diarios no me los quita nadie. Estuve cinco días, calcular. Vamos, un barril.
En definitiva chicos, que me encantó la experiencia y que os animo a que vayáis. Eso sí, si queréis aprender inglés no es la mejor opción. Hay muchísimos españoles. Tantos que a veces parece que estás en un garito español, que por cierto no tiene nada que ver con aquellos. Nuestros locales son mucho mejores. En España vas a cualquier sitio y se curran la música desde el principio hasta el final. Allí no. Allí te ponen una canción tranquila, luego otra movidita y luego una para irte a dormir, y cuando cierras los ojos, una de rock duro.
Vamos que Dublín muy bonito, Irlanda preciosa y más el día de San Patricio con todo verde, pero como en España en ningún sitio. Por eso luego vienen los guiris aquí y se acaban quedando. No me extraña.
Saludos.

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